15.7.18

Atardece. Enciendo un cigarrillo. Se me eriza la piel: siento que voy a escribirte lo más hermoso que haya escrito alguna vez. 
Tal vez porque nunca me sentí tan hermosa como hoy, envuelta en vos. 
¿Sentís eso? ¿Podés sentirlo? Todo, todo se siente tanto más (¿qué fumamos?)
Siento que siento la sangre que me corre por las venas, su temperatura. Siento que siento las lágrimas de mis ojos, mis pies en el piso de tu habitación. Siento que siento el gusto de la cerveza que acabo de tomar, todavía. Me siento a mí misma, en plena conciencia, te siento tanto, nunca sentí así, ¿sentís? 
Sonreís. Me encandilo. No puedo esperar. 
El amor del bueno es como una droga. Una vez que te convidan no hay vuelta atrás.
Necesito que atardezca una y mil veces más. 

30.6.18

Me voy a ir bien:
con la cabeza en alto,
como lo merece el jugador que se va 
del terreno de juego 
sabiendo que dejó todo en el mismo.
Me retiro con la dignidad efervescente,
la que brilla, la que quema,
la de mi sonrisa en el espejo del cuarto de paso 
mientras te escuchaba mentirme
desde el cuarto de al lado.
Mirá si me habrá sobrado tiempo de irme!
Que me senté a esperar a que me eches vos. 
Eso también me enorgullece:
fue disfrutar hasta el último segundo,
aún intuyendo el final. 

20.6.18

Todo lo que quieras

Te juro que nunca me vas a volver a robar las ganas de vivir.
La energía, esta risa, se puede ir de ratos, pero va a volver.
No me vas a sacar la música, no me vas a sacar a Yann Tiersen, 
no importa cuánto me puedas alejar de la realidad, yo siempre vuelvo.
No me vas a privar vos a mí de mi propio cuerpo por los miedos,
por las marcas, por las cicatrices que me dejaste.
No me vas a hacer dudar de mis valores feministas.
No me vas a distanciar de los míos de nuevo,
no me van a dejar sola, de verdad, no se van a ir.
Nunca me vas a volver a romper el corazón, a quebrar la razón,
a dividir el alma en dos.

15.6.18

Que Dios las perdone!

Cuando tenía doce años caminaba por la calle y un tipo que me chocó "accidentalmente" me tocó las tetas. Cuando llegué a mi casa me entré a bañar desesperada. Nunca se lo conté a nadie.
Cuando tenía trece años un chabón me dijo en la calle que me quería enseñar el kamasutra. Yo leía a Cortázar. Eso pensé.
Cuando tenía diecisiete años fui a un boliche con dos amigas y un chico me levantó el vestido, me vio el culo medio mundo. Me di vuelta pensando en cagarlo a trompadas. Eran cinco. Me fui.
Cuando tenía dieciocho años iba a ir por primera vez a un telo con mi novio. Esa misma tarde un tipo en la calle me dijo "te llevaría al telo hoy mismo". No me lo olvidé más, me cagó la expectativa de conocer algo nuevo.
Cuando tenía veintidos años mi novio me cogió sin mi consentimiento, mientras yo lloraba. Después me pidió perdón.

Pocas historias, de las miles que tengo. De una sola mujer, de las miles que somos. Si creés en un Dios, rezá para que los perdone a ellos. Para que perdone a todos los que durante todo este tiempo construyeron el patriarcado. Nosotras...nosotras somos las que lo estamos deconstruyendo. Haciendo historia. Historias lindas esta vez. 
Dejarnos decidir, es que ellos no decidan más. Nunca más nada sobre nuestra vida. Es inmenso. 
Gracias. Que sea ley.
Si no fuéramos a vernos nunca más,
¿te daría igual? ¿Te despedirías de la misma forma cuando te vas? 
Te veo subirte a tu auto y pienso en el tiempo,
otro invento del hombre para autoflagelarse. 
El tiempo que pasó desde la última vez que te vi.
El tiempo que va a pasar hasta la próxima vez que te vea.
¿Me dirías lo mismo? ¿Me abrazarías?
Me encierro sin llaves en mi cucha, no necesito más nada.
Me siento llena por un rato hasta que la vida cotidiana me vuelva a vaciar.
No tengo un lugar
para ocupar
en tu vida.
No hay espacio, intento hacerme chiquita pero no lo hay.
Sin embargo te escucho atentamente, entre los sorbos a la birra, 
a ver si algo se te escapa, pero no.
Sólo me queda para mí, el resto de mi inmensidad.