20.6.18

Todo lo que quieras

Te juro que nunca me vas a volver a robar las ganas de vivir.
La energía, esta risa, se puede ir de ratos, pero va a volver.
No me vas a sacar la música, no me vas a sacar a Yann Tiersen, 
no importa cuánto me puedas alejar de la realidad, yo siempre vuelvo.
No me vas a privar vos a mí de mi propio cuerpo por los miedos,
por las marcas, por las cicatrices que me dejaste.
No me vas a hacer dudar de mis valores feministas.
No me vas a distanciar de los míos de nuevo,
no me van a dejar sola, de verdad, no se van a ir.
Nunca me vas a volver a romper el corazón, a quebrar la razón,
a dividir el alma en dos.

15.6.18

Que Dios las perdone!

Cuando tenía doce años caminaba por la calle y un tipo que me chocó "accidentalmente" me tocó las tetas. Cuando llegué a mi casa me entré a bañar desesperada. Nunca se lo conté a nadie.
Cuando tenía trece años un chabón me dijo en la calle que me quería enseñar el kamasutra. Yo leía a Cortázar. Eso pensé.
Cuando tenía diecisiete años fui a un boliche con dos amigas y un chico me levantó el vestido, me vio el culo medio mundo. Me di vuelta pensando en cagarlo a trompadas. Eran cinco. Me fui.
Cuando tenía dieciocho años iba a ir por primera vez a un telo con mi novio. Esa misma tarde un tipo en la calle me dijo "te llevaría al telo hoy mismo". No me lo olvidé más, me cagó la expectativa de conocer algo nuevo.
Cuando tenía veintidos años mi novio me cogió sin mi consentimiento, mientras yo lloraba. Después me pidió perdón.

Pocas historias, de las miles que tengo. De una sola mujer, de las miles que somos. Si creés en un Dios, rezá para que los perdone a ellos. Para que perdone a todos los que durante todo este tiempo construyeron el patriarcado. Nosotras...nosotras somos las que lo estamos deconstruyendo. Haciendo historia. Historias lindas esta vez. 
Dejarnos decidir, es que ellos no decidan más. Nunca más nada sobre nuestra vida. Es inmenso. 
Gracias. Que sea ley.
Si no fuéramos a vernos nunca más,
¿te daría igual? ¿Te despedirías de la misma forma cuando te vas? 
Te veo subirte a tu auto y pienso en el tiempo,
otro invento del hombre para autoflagelarse. 
El tiempo que pasó desde la última vez que te vi.
El tiempo que va a pasar hasta la próxima vez que te vea.
¿Me dirías lo mismo? ¿Me abrazarías?
Me encierro sin llaves en mi cucha, no necesito más nada.
Me siento llena por un rato hasta que la vida cotidiana me vuelva a vaciar.
No tengo un lugar
para ocupar
en tu vida.
No hay espacio, intento hacerme chiquita pero no lo hay.
Sin embargo te escucho atentamente, entre los sorbos a la birra, 
a ver si algo se te escapa, pero no.
Sólo me queda para mí, el resto de mi inmensidad.

2.6.18

El Aleph

Abrí los ojos a la vida en una salita de paredes celestes, ¿me habrán imaginado, ellos, mis viejos, pateando La Boca 23 años después en un viernes de frío?
En mí converge la institucionalización casi desde el nacimiento y hasta hoy, el primer mate que tomé, el último, hace un rato. Muñecas con mi hermana, cartitas con mi hermano, ir, venir, volver a ir.
Después me enamoré y el aleph se agigantó, convergen besos, abrazos, lágrimas. 
Tuve familia, tuve amigos que me hicieron reír hasta llorar, tuve amigos que perdí. Tengo cigarrillos en el bolsillo, tengo cicatrices, tengo resaca de todo el ayer.
Un único punto de reunión entre todos los trabajos por los que pasé, que marcaron mi historia pero no mi esencia, un banco de la UBA y el amor inmenso que siento hoy en otro lugar. 
Drogas varias, llorar por Boca, abrazar por Boca, festejar a Boca, cerveza.
Y las historias que se cruzan y terminan siempre, todas juntas, en el mismo lugar, ese donde todo empezó, el hoy. 

11.11.17

LOS TIEMPOS DE NO DORMIR


Me subo al colectivo y saludo al chofer. De tanto saludarlo siempre, ya nos saludamos con un beso, e intercambiamos algunas palabras sobre si está bueno que sea viernes o que qué cagada que sea lunes, él me gasta si perdió Boca, y yo lo gasto si perdió River. Pero cuando le pregunté cómo andaba (viste esas preguntas que hacés así nomás por inercia casi como cuando a otro chofer le decís "hasta Patricios y Pinzon"), tardó en responder. Tardó un segundo más de lo que tarda cualquier respuesta automática normal. Tardó porque no coordinaba nada, porque tenía sueño. Entonces me contó que no durmió de los nervios, porque tenía que renovar el registro y le hacían muchas preguntas e incluso un análisis psicológico. Tenía miedo de no pasar, de eso depende su laburo. Al final pasó. Le dije que ya está, que se quede tranquilo, que esa noche durmiera bien, y que el psicólogo se lo pague la empresa por fumarse todo el día a los boludos que manejan como el culo, y que por eso a mí no me gusta manejar. Le sonreí, y seguí camino. A las pocas cuadras me senté. Pensaba en esos eternos trámites burocráticos de este bendito maldito sistema, que siempre amenazan con desarmarnos todos los planes. Pensaba en el sistema que no nos deja dormir.
Y ahí lo vi. Estacionado con las balizas sobre Patricios, el conductor de un taxi durmiendo adentro de su vehículo profundamente, como si no hubiera aguantado más, de repente, y se hubiera tenido que dormir obligado. "Seguro él tampoco durmió a la noche", pienso, e imagino las causas de sus nervios. Y reparo en las de los míos. Y en todas mis últimas noches de no dormir por ellos. Y en el sistema que se empeña en generarnos miedos y nervios que no nos dejen dormir. Para que al otro día, siempre, tardemos un poco más en responder.
Pero después me bajo del bondi y empiezo a patear rapidito, porque llego tarde a laburar.