2.12.18

HUMO

que suene así


Lo que fumé me trasladó a otro lugar. Es como si no percibiera a las miles de personas que me rodeaban. Yo, sola, escuchando la música como nunca, desencadenándola de las voces de las personas, de los gritos de nombres de personas buscando personas. 
Creo que se me erizó la piel como ahora. Creo haber pensado en vos en algún momento (tal vez yo también te llamé por tu nombre entre la gente que no se encontraba en el baile de mala muerte)
Me moví tan liviana como nunca. Si no hubiese sido porque sentía tanto todo, quizás no me hubiese sentido ni siquiera a mi.
Inhalé olor a cigarrillo, exhalé los miedos de la noche, del después, de todas las salidas que estaba buscando desesperada, de las salidas de mi vida que no encontraba, de los tormentos de los días de dolor, de las noches sin amor, de los tiempos del alcohol, de la adicción serena a tu cama y tu piel, de los cigarrillos en tu mesa de luz, de tu pecho abajo de mi cabeza, de mis manos entre tus piernas, de los sueños que soñamos y no cumplimos, de la proyección a un futuro que no llegó, del club de la pelea, de yann tiersen, dame más, dame menos, no, dame más.
No me acuerdo nada desde ahí.

18.11.18

Primero) escuchá
Segundo)
Él acaba de llegar, pero yo ya tengo bastante acohol encima. Se sienta siempre del otro lado de la habitación. Un par de minutos después, me mira. Lo miro. Me sonríe
(Me acuerdo del martes, que a la noche después de la facultad nos juntamos todos en el bar de la esquina a tomar algo y casualmente fuimos juntos al baño y entre humo de cigarro como siempre, termina haciéndome todo, con bronca, bronca linda, es bronca de "por qué tuve que esperar tanto para esto, para tenerte mía, por qué no dijeron de vernos el finde, por qué nosotros solos no dijimos de vernos el finde, por qué no nos podemos ver solos, por qué decís que sos mi amiga, yo no le hago esto a mis amigas")
Le sonrío. Está lleno de gente y sabemos que no saben nada. Y sabemos que nosotros, sólo nosotros dos, lo sabemos todo. Los pibes pelan guitarra, hacemos siempre las mismas cumbias viejas, va y viene porro y pizza todo junto.
En una de mis tantas idas al baño (es la birra), me lo cruzo, que volvía de buscarse una lata en la cocina. Y me dice
-Si no querés que pase nada por favor dejá de mirarme así.
-Bueno, te prometo que no te miro más.
Tercero)

10.10.18

-"Te quiero desnuda", me dijo. Y tímidamente empecé a desabrocharme el primer botón de la camisa.
Me frenó.
-"No, no. Desnuda de verdades. La ropa después." Tragué mezcla de saliva y miedo.
Me senté en el piso. Y hablé. Se lo dije todo.
-"Te admiro", me dijo.
-"Admiralo a Román, boludo, yo hice lo que tenía que hacer"
Me dijo que me perdonaba. Que me perdonaba todo desde antes de que yo hubiese empezado a hablar.
Me sacó la camisa. Y me besó las cicatrices. Las de la piel. Las del alma. 

25.9.18

Que te encuentres. Que sea como sea, quizás en un grito de gol del club de tus pasiones, ese por el que sentís todo y más.
Que te encuentres en tus propios gestos, "esto es muy mío", que te reconozcas. Que te encuentres en cualquier momento, tal vez en un viaje en bondi por el barrio.
Que te encuentres en una bronca, en algo que te molesta, que te duele. Que internalices el dolor, lo entiendas, y lo resignifiques.
Que te encuentres en ese lugar en el que te encontrabas de chico, en la plaza, en la esquina, en el cantero donde parabas con los pibes.
Que te encuentres en la música, en una frase, en la voz de Cerati.
Que te encuentres incluso en lo que te trasciende, en lo que no depende de vos. En lo que te hace reír una y mil veces.
Que te encuentres en la forma de mirarte de ese otro que te hace sentir completamente genuino y en paz. En todas las historias, en todos los amores, en las cicatrices, en todos y cada uno de los pasados de tu presente.
Que te encuentres en lo más efímero: el café de la mañana todavía medio apagada, una sonrisa de un desconocido por la calle, un bar en el que te sentís en casa, una foto en la billetera. Un beso, un recuerdo, un después.
Que te encuentres en los abrazos de esos amigos que te llenan el alma de profunda felicidad.
Que te encuentres. Y que siempre te puedas volver a buscar.

4.8.18

Suena El Kuelgue y se vuela el tiempo, 
vuela entre mi pelo y ese olor a cerveza inagotable.
Sumo sueños, los colecciono, frasquitos con frases 
de utopías irrealizables (y las que no).
Y ahí estás! Siempre, siempre, 
del otro lado de las vías del tren. A lo sumo, en otro andén.
Y corro libre, siempre corro libre, 
hasta donde me lleve tu voz. 
Te obedecí hasta donde pude, mi geniecito amor,
voy a volver cada vez.
Voy a volver otra vez. 
Se ilumina el espejo y veo en mi reflejo
los años, el cansancio, las anécdotas de bar. 
El amor más enorme que jamás pude imaginar,
llenándome el pecho, abriéndomelo en dos.